Thursday, February 18, 2016

Fallece my tía Juany

Que Dios bendiga y reciba a my tía Juany en el reino de los cielos.

No me hago completamente a la idea de que mi tía Juany haya pasado a mejor vida. ella siempre fue tan llena de vida y energía que fácil le ponía el ejemplo a más de cuatro con la mitad de su edad (87 años) caminando y "traficando" -como diría ella- pa' arriba y pa' abajo, sin carro y sólo usando como su único medio de transporte, los autobuses VIA.
A pesar de sus 87 bien vividos años, no daba la impresión típica de personas octogenarias, la mayoría de las cuales necesitan de ayuda para todas o casi todas classes de actividades, vestirse, asearse, transportarse a la oficina de un doctor ó etcétera.
Hace algunos meses atrás, la ví por última vez en vida, esperando el VIA en la esquina de Military Drive y Roosevelt, donde está un Walmart, en la esquina opuesta a la parada del autobús existe un Bill Miller¨restaurant de donde salía yo, cuando pasé enfrente de la parada y la ví le quise saludar ondeando la mano pero ella estaba platicando con otra señora en la banca de espera.
Ahora que la vuelvo a ver en el ataúd (Sábado, Febrero 13, 2016) la veo dormir. Duerme para siempre y no volverá a despertar a los dolores físicos a que fue subyugada después de haber sido arrollada por un autobús de VIA, semanas antes, de acuerdo a lo que Norma y mamá me platicaron el día que me visitaron en mi trabajo el pasado Jueves 11.
Durante my visita al sepelio de mi tía Juany el Sábado 13, volví a saludar a algunos de los pocos parientes que quedan de la familia de mi madre, Los Pérez-Sánchez.
Allí supe por María de Jesús Mercado, (mi prima e hija de Rafael Pérez, hermano de mi mamá) que mi tío Marcos otro hermano de mamá, falleció hace poco tiempo y una de sus hijas cuyo nombre escapa mi memoria en este momento estaba allí y la saludé al igual que a otra señora que después supe que había sido invitada en la boda de nosotros, Ana y yo, y me decía María Mercado que el niño de esta señora había fungido como pajecito de nuestra boda, ese niño ahora tiene 35 años y vive en Houston, Tx.



De los nueve hermanos y hermanas de mamá, nacidos de Mauro Pérez y Sabitas o Sabas Sánchez, yo sólo quedan cuatro. El orden en que yo recuerdo y casi seguro que estoy algo confundido es de mayor a menor:

Rafael, Berta, Marcos, Antonia, José. Pedro, Juany, Abraham y Petrita. Sobreviven Petrita, Abraham, Pedro (mejor conocido como Peter) y Antonia (Tía Toña).

Llegué a saludar a Raúl, el esposo de tía Juany a quien nunca lo ví como tío. Luisa, hija de mi tía Toña, Lizzy y Sarita hijas de Luisa. Alicia, hija de mi prima Lichita quien fuera hija de mi tío Abraham y quien muriera a manos de su esposo. El primo Abraham Jr, hijo de mi tío Abraham y la ya finada tía Concepción (Tía Concha).
También estaban mis queridas hermanas María de los Angeles, Norma Alicia y Blanca Estela, Reynaldo (Lalo) no llegó mientras yo estuve presente.
 Parece ser que es sólo cuando hay una muerte en la familia que solemos reunirnos, pero a lo mejor es sólo mi sentir y no el de los demás.
Admito yo me he ausentado de todos desde que murió papá.

Creo que es tiempo de volver a establecer nuevas líneas de acercamiento y promover la paz entre familiares que parecen seguir en guerra con miembros de la misma familia.

Descance en Paz, Tía Juany, y me quedo con los más felices recuerdos que tengo de usted, cuando yo era un escuincle mocoso en los años sesentas y setentas. Siempre tuvo la habilidad de hacernos sentir que cada uno de mis hermanos, separadamente era su favorito.  Raúl no le dio buena vida, según lo que ella confiaba a mamá, por muchos años, pero yo no soy quién para juzgar, para juzgar sólo Dios.