Jesus Rodríguez-Fraga
1929 - 2007
Por Miguel Angel Rodríguez-Fraga
Julio 17. 2007, 11:27 p.m.
Tiempo y Destiempo
Necesito escribir algo, necesito decir lo que siento, no sólo como un desahogo, sino para ver si encuentro algo de paz mental.
Siete días, han pasado sólo siete días desde que te fuiste de la tierra. Nunca voy a olvidar tu cara cuando diste el último suspiro, no sé si fué una mueca de dolor, no sé si tratabas de decir me algo, no sé si tu expresión fué sólo un reflejo involuntario de tu cuerpo que ya no podía más.
Yo sé que horas antes te dolía la espalda y posiblemente todo el cuerpo, ya sabíamos que eso era causado por el maldito cáncer que destruía tus huesos.
Me sentí impotente para hacer algo por evitarte tanto dolor. Yo sé que las drogas recetadas para combatir el dolor y malestar físico, no trabajaban las 24 horas. Pero espero que me hayas escuchado cuando exhalabas tu último aliento, te dije que te fueras tranquilo, que no tuvieras miedo, ni por tí, ni por nosotros, que allá a donde ibas, ibas a encontrar paz y descanso y te encontrarías con tu mamá, con mi hermano, con tus hermanos, mi tío Kiko y mi madrina también. Y exhalaste. Y te fuiste. Y, ahora pienso, es irónico que, usualmente cuando alguien muere, normalmente los que se quedan atrás, lloran y piden e imploran "no te vayas"!. Y aunque yo no quería que te fueras tan pronto, yo no que querías que siguieras sufriendo los dolores que te aquejaron por casi un año. Y el truco del destino era ese, sólo la muerte te podía librar de las garras del cáncer. Es un juego de hazar que la vida nos depara. Un cambalache con la muerte. Para mi, difícil de aceptar. Menos aún, cuando sé que tu no querías morir a esa edad, yo me acuerdo muchas veces decías que tu querías vivir hasta cumplir los "cien años de perdida". Y yo creí que los durarías. Pero uno pone y Dios dispone.
¿Porqué no fuiste más abierto y sincero conmigo Apá?
A veces es uno tan ciego!
Yo debí darme cuenta que ya presentías algo cuando veniste a buscarme los últimos domingos, en que todavía podías caminar.
Destiempo
Daría lo que fuera por volver el tiempo atrás. Faltaría a mi trabajo o pediría unas vacaciones para irme contigo a pasear o simplemente pasar más tiempo juntos. Ya no estás conmigo padre mío y me pesa tanto. Te echo de menos. No he sido un buen hijo.
Uno nunca sabe lo que tiene, hasta que lo ve perdido. Sabias palabras.
Ya sé que si le digo esto a alguien en la familia, para consolarme me dirían que debo estar en paz conmigo mismo porque estuve contigo todos los días desde el 13 de Abril hasta el 10 de Julio lo mismo que mis hermanas y hermano. Pero y el tiempo de antes, las semanas, los meses, donde quedan?
No sé cuando vuelva mi paz interior a la normalidad, ni sé si existe tal cosa. Ahorita todavía me siento inquieto, cuando salgo del trabajo, siento la necesidad de ir a la casa de mamá y asegurarme de que comas y darte tus medicinas. Una rutina que iniciamos en abril y que se quedó bien marcada, por lo menos en mí. Si salía tarde del trabajo, llegaba a mi casa, a veces nomás para ir al baño y tomar un vaso de agua a descansar unos minutos y luego le decía a Anamaría, ahorita vengo voy con papá o "vengo en la mañana, hoy me toca quedarme a dormir con él". A veces ni cuenta de dabas que llegaba yo a casa de mamá, ya estabas dormido y no te quería despertar, me despedía de Norma y mamá y me regresaba a mi casa. En la mañana me levantaba y aún sin bañarme me iba a buscarte para almorzar juntos o de perdida tomarnos una taza de café que siempre nos apetecía. Dos o tres horas y me iba para mi casa a bañarme y alistarme para irme al trabajo. Y al final del día, otra vez lo mismo. A veces con la variante de que nos preocupaba que no te quisieras tomar las medicinas ni comer nada "hasta que venga Miguel" les decías a Norma, Mamá y Carlitos. Yo se que al final ya estabas muy cansado y decías eso como excusa para que ya no te estuvieramos presionando a seguir tomando medicinas.
Apá, perdóname por no haber sido un buen hijo. Pero, yo creo que ahora estás en mejor posición para ayudarme. No me dejes de tu mano. Ayúdame a ser un mejor esposo y un mejor padre para mis hijos. Échame la mano. Pídele a Dios que nos ayude a los que nos quedamos atrás en este valle de lágrimas. Tú estás más cerca de Él ahora.
El niño de Oro me llamabas. Porqué? No sé.
Padre Nuestro que estás en los cielos.
Santificado sea tu nombre.
Vénganos a tu reino.
Hágase Señor tu voluntad,
en la tierra, como en el Cielo.
Dános hoy nuestro pan de cada día.
Y perdona nuestras ofensas,
así como nosotros perdonamos
a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en tentación
y líbranos del mal.