Esto es solo para que quede grabado de alguna forma, y porque tengo muy mala memoria, a continuación lo que me pasó hoy.
Salí de mi casa como a las 7:30 de la mañana con la idea de ejercitarme en mi bicicleta y de recorrer las diez o doce millas (sólo de ida) que he pedaleado por las últimas 2 ó 3 semanas.
Esta mañana a diferencia de otros días, estaba lloviendo, no mucho pero lo suficiente como para ejercer un poco más de cautela al cruzar calles. Aunque siendo Domingo, el tráfico no era un factor de preocupación. Todo iba bien hasta que llegué a una parte contigua (ó detras, dependiendo del punto de vista) a la escuela Brackenridge HS, en una bajada no muy pronunciada que corre a lo largo del Río San Antonio hay un camino o sendero para ciclistas que se interrumpe dos veces por unos pequeños canales que llevan el agua llovida de las partes más elevadas y desembocan en el mismo Río. Estos canales (4) de desague normalmente están cubiertos por unas planchas de metal que permiten el paso de caminantes y ciclistas. Hay dos sets de estas planchas metalicas separadas por algunos 15 pies de distancia aproximadamente.
Yo recuerdo que unos 10 ó 12 patos de plumaje oscuro estaban sobre el primer set de las planchas de metal, y yo frenando mi bicicleta para no atropellar a ningún pato, llegué y pasé sobre las planchas sin ningún problema, volteé a mi derecha para ver los patos que volando aterrizaban en el agua del río, volví a ver al frente de mí y ví que el agua que salía de un desague grande, cubría la mayor parte del segundo set de planchas y mi primera reacción fué moverme hacia el lado izquierdo y no pasar por lo más encharcado del agua, volví a voltear a la derecha, hacia los patos he inmediatamente volví mi atención al frente cuando en mi lento cerebro de formó la idea de que algo no estaba bien, las planchas no estaban ahí. Mi instinto de sobrevivencia o de salvación me llevó a hacer que brincara con la bicicleta tratando de esquivar el primer canal pero para mi horror, eran como cuatro de ellos contiguos y caí. No sé como, pero la bicicleta me cayó encima, y yo sentía que el aire había escapado de mis pulmones y no encontraba como llenarlos, no podía respirar y me encomendé a Dios, por un momento pensé que moriría ahogado porque el agua seguía llegando en torrente, no sentía mi pierna derecha y pensé que a lo mejor me la había fracturado, en unos momentos que fueron eternos, comencé a recobrar lucidez y volteé a todos lados buscando a alguien que me ayudara a salir del atolladero en que me encontraba. Recordé CPR en español y me lo apliqué. Una vez más, le pedí a Dios que me ayudara ya que no parecía haber nadie en esa area. Al irme recobrando del shock, primero pensé, "quién quitaría las planchas metálicas? quien haya sido merece ser castigado por esto". Acaso sería una broma de muy mal gusto de alguien que se le ocurrió quitarlas para ver que pasaba? Luego pensé, la Ciudad de San Antonio debería hacerse responsable por lo que me acaba de pasar! Luego ya un poco más calmado y viendo que podía caminar y moverme, aunque con algo de dificultad, me salí de allí, sacando la bicicleta conmigo y comencé a caminar de regreso y quejandome del dolor, (por supuesto que nadie podía oírme, no había ni un alma a mi alrededor).
Fué cuando comencé a alejarme de allí que me dí cuenta que el torrente de agua, que debió de haber sido más fuerte y voluminoso horas antes cuando las lluvias torrenciales se habian desencadenado, probablemente había flotado las planchas metálicas hacia el río y seguramente ahota estarían sumergidas. Sí, ahora eso sí tenía sentido. Algunos 7 minutos caminando me encontré a un señor con dos jóvenes en sus bicicletas que venían hacia mí y los detuve para decirles que el sendero (bike path) camino abajo estaba interrumpido por que las planchas de metal no estaban ahí.
Seguí caminando, hasta el centro de la ciudad y enfrente de la Embajada de Mexico me subí a mi bicicleta y volví a pedalear y el hoyo que tenía la espinilla, debajo de la rodilla derecha seguía sangrando pero no me dolía y yo tenía que llegar a casa y lo logré después de una hora exacta. A las 10:59 entré a mi casa y me metí a la regadera a enjuagarme el lodo y la sangre.
Cuando salí de la ducha mi esposa primero reaccionó medio enojada y preguntó que si yo estaba loco, por haber salido a pasear en la bicicleta en medio de la lluvia. Pero luego ya más conforme, como toda una buena enfermera, me curó las heridas y aquí estoy.
Luego voy a editar este mensaje para incluir fotos del lugar donde me accidenté.
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